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Reseña Historica

La Institución Educativa Playas del Viento (INEPLAVI) nació del compromiso de familias, líderes comunitarios y docentes de San Bernardo del Viento, Córdoba, quienes vieron en la educación la mejor herramienta para dignificar la vida y proyectar el futuro del territorio. A partir de un pequeño esfuerzo inicial —un aula, pocos recursos y mucha voluntad— se consolidó un proyecto que hoy convoca a niñas, niños y jóvenes de diferentes barrios y veredas del municipio.

En sus primeros años, la comunidad amplió gradualmente la cobertura y la infraestructura escolar, adecuando salones, dotando espacios y formalizando niveles educativos. Con el trabajo articulado de rectores, coordinadores y docentes, la institución fortaleció su organización académica y administrativa, vinculó nuevas sedes y asumió el reto de ofrecer una formación integral, cercana a las realidades del entorno costero.

Con el tiempo, INEPLAVI enfocó su propuesta en tres pilares: calidad académica, identidad y cultura y convivencia y bienestar. El lema Dios · Naturaleza · Saber expresa la intención de educar con sentido humano, respeto por la vida y cuidado de la casa común. Esta visión se materializa en proyectos pedagógicos que acercan el aprendizaje a la vida cotidiana: procesos de lectura y escritura, iniciativas ambientales (PRAE), actividades artísticas y deportivas, y experiencias de emprendimiento y uso pedagógico de las TIC.

El crecimiento institucional también se ha visto en la actualización permanente de su Proyecto Educativo Institucional (PEI) y del Sistema Institucional de Evaluación (SIEE), en la formación docente continua y en la participación de estudiantes y familias en la vida escolar. Gracias a ese tejido colaborativo, la escuela ha logrado mejores ambientes de aprendizaje, mayor permanencia estudiantil y resultados académicos sostenidos.

Hoy INEPLAVI es referente local por su compromiso con la calidad y la inclusión. Mantiene alianzas con entidades del sector educativo, cultural y social; promueve la participación ciudadana y la transparencia; y fortalece competencias del siglo XXI sin perder la raíz de su identidad caribeña. Su historia sigue escribiéndose cada día en las aulas, patios y proyectos, donde la comunidad educativa hace realidad el sueño que le dio origen: formar personas íntegras que aprendan, sirvan y cuiden su territorio.

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